QR por ubicación
Conserva el origen configurado de cada acceso.
El código QR reduce fricción, pero la calidad de la medición depende de las preguntas, la ubicación, el mensaje y la forma de interpretar los resultados.
Aclara qué harás con los resultados.
Prioriza preguntas que puedan responderse en el contexto físico.
Genera un acceso diferente para cada punto que necesites separar.
Escanea con distintos dispositivos y verifica legibilidad.
Explica qué se evalúa y cuánto tarda.
Analiza volumen, periodo y comentarios antes de concluir.
Una persona que escanea en recepción, un sanitario o un punto de atención dispone de poco tiempo. Utiliza lenguaje directo, evita campos personales innecesarios y permite omitir el comentario abierto.
Coloca el QR donde la experiencia acaba de ocurrir. El mensaje debe explicar qué se evalúa y no prometer anonimato si recopilas datos que puedan identificar.
Asignar un QR específico a cada punto elimina la necesidad de preguntar dónde se encontraba la persona. También facilita retirar o reemplazar un acceso sin afectar las demás ubicaciones.
Antes de comparar, verifica que se utilizaron la misma plantilla y periodos equivalentes.
El mensaje indica el propósito, el tiempo estimado y que el comentario es opcional. El QR ya está relacionado con la ubicación.
Conserva el origen configurado de cada acceso.
No requiere instalar una aplicación.
Consulta la ubicación y el periodo junto a la respuesta.
Distingue aperturas e intentos de respuestas completadas.
Las necesarias para la decisión y el contexto. En un punto físico suele funcionar mejor una encuesta breve.
Es recomendable cuando necesitas mantener separados los resultados.
No. Debe dirigir al acceso correspondiente; evita codificar información sensible.
Prueba la plataforma sin tarjeta o solicita una demostración relacionada con tu operación.